
Mª José Sánchez Galindo
DUE pediatría. Hosp Univ Ramón y Cajal
La alimentación tanto en los niños sanos como en los cardiópatas tiene una gran importancia para la conservación de la salud o la recuperación de la misma. En unos y otros es el pediatra, el pediatra de su hijo/a quien debe establecer la alimentación apropiada a cada niño y a cada edad. En los niños con cardiopatías, el cardiólogo infantil puede establecer dietas especiales y valorar el proceso de la alimentación en el contexto cardiaco.
En esta web sólo vamos a tratar de aquellos aspectos de la alimentación que pueden ser importantes en los niños con cardiopatías.
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¿Por qué algunos niños con cardiopatías no aumentan de peso? Porque gran parte de la energía que ingieren con la alimentación se consume en el mayor trabajo cardiaco que ocasiona la cardiopatía y porque muchos niños cardiópatas no comen bien por el cansancio y/o dificultad respiratoria que les causa el tragar. Efectivamente el comer es para el niño una prueba de esfuerzo donde se pone de manifiesto los síntomas cardiacos de dificultad respiratoria, cansancio, etc.
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Lactancia materna versus artificial. En general es superior la materna, pero tiene el inconveniente que exige más esfuerzo al bebé en la succión y que es más difícil de medir la cantidad que toma. El pediatra aconsejará en uno u otro sentido según cada caso. Ante un ingreso hospitalario por operación o cateterismo, no hay motivo por nuestra parte para que una madre abandone la lactancia materna. Mientras que el niño no pueda comer nada por boca en la UVI, la madre puede extraer la leche y tirarla o bien guardarla congelada en la nevera; cuando el niño ya pueda tomar por boca, la madre puede extraer la leche a un biberón y dárselo al niño (de esta manera se sabe la cantidad que el niño toma en un postoperatorio inmediato) y posteriormente ofrecer directamente el pecho al niño.
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Dieta absoluta antes de la anestesia en operaciones o cateterismos. 4 horas en los lactantes y 6 en niños más mayores, es necesario mantener una dieta absoluta (no comer ni beber nada) antes de cualquier anestesia, para evitar el vómito y posible aspiración (que la comida se vaya a los pulmones al vomitar) con la anestesia. Para que el niño aguante sin tomar nada durante esas horas es aconsejable proporcionarle justo antes del inicio de este periodo de dieta absoluta, una comida o toma abundante; después hay que aguantar como sea.....aunque llore.....
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Alimentación en la UVI. Durante los primeros días de UVI, el niño no puede comer nada pues el intestino está paralítico y provocaría distensión abdominal y vómito. Durante esos días se alimenta al niño por sueros, por vía intravenosa. Se le proporciona azúcares, etc. Si esta situación se prolonga por complicaciones, se inicia una alimentación especial con ingredientes especiales preparados en farmacia y que se administran por vía intravenosa (alimentación parenteral). Durante todos estos días, el niño tiene una sonda nasogástrica que es un tubito que se pone por boca o nariz hasta el estómago. En las siguientes horas o días de la operación sirve para que por ella salgan los jugos gástricos y no pasen al intestino evitando su distensión. Cuando el intestino recupera la motilidad y funciona bien ya puede recibir alimentos. Si el niño no succiona bien o no traga bien se proporciona alimentación por sonda directamente al estómago (alimentación enteral), pasando a la alimentación directamente por boca (alimentación oral) cuando ya trague o succione bien. En alguna ocasión el niño no consigue succionar o tragar bien a lo largo de la estancia hospitalaria, y es dado de alta a su casa con sonda nasogástrica durante unas semanas o meses, hasta que el niño succione adecuadamente. En estos casos no os inquietéis ya que en el hospital os enseñarán la forma de dar la toma y os proporcionarán el material necesario. Con este tipo de alimentación hay que tener más paciencia, intentando en cada toma dar la alimentación directamente por boca completando por sonda lo que no tome. En la mayoría de los casos, poco a poco tomará más por boca pudiéndose finalmente retirar la sonda. Estos casos deben ser supervisados de cerca por su pediatra.
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Dietas especiales. En algunos casos determinados se indican dietas especiales:
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Sin sal. Nosotros muy raramente indicamos dieta sin sal en los niños porque no les gusta la comida sosa y puede incrementar las dificultades a la hora de hacer comer a estos niños y porque las fórmulas y leches se comercializan con su respectiva sal y es difícil manipularlas. Creemos que la insuficiencia cardiaca en el mundo infantil se trata mejor con el uso de diuréticos (haciendo orinar al niño) y no con restricción de sal que es difícil llevarla a cabo en los niños.
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De quilotorax. Se trata de una dieta pobre en grasas y derivados de la leche y que se indica después de las operaciones de Fontan y en aquellos procesos que hayan cursado con derrames pleurales abundantes. Cada hospital proporciona un listado de los alimentos permitidos y prohibidos en el momento del alta. Dicha dieta se suele mantener 1-2 meses después de la operación.
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La alimentación en casa. Ya una vez en casa los padres podéis tener momentos de inseguridad. Es normal y natural. En el hospital habéis estado seguros y arropados con el apoyo necesario, pero en casa podéis estar agobiados. Tranquilizaros y veréis como poco a poco con la práctica diaria iréis adquiriendo confianza. Algunos niños pueden estar inapetentes y comer mal. Ello no es motivo de preocupación, hay que darles algún tiempo para que se adapten a su nueva situación. Desde el principio se procurará crear un ambiente tranquilo y apropiado para el niño sobre todo a la hora de la alimentación. Hay que procurar no transmitirle nerviosismo ya que los niños captan el estado de ánimo de la persona que tienen cerca. La mamá adoptará una posición cómoda, sentada y relajada; cogerá el niño en brazos con seguridad y ligeramente incorporado y sin agobiarlo. Si toma despacio y se cansa un poco, dejarlo descansar, que eche bien el aire e intentarlo de nuevo. Si en esa toma no alcanza la cantidad adecuada, no importa, no insistir, en la próxima toma comerá mejor. En la lactancia materna, si el niño no succiona bien porque se cansa, la madre puede extraer la leche y ofrecerla al niño en un biberón en alguna toma o en todas durante unos días.
Los niños mayores se vuelven un poco rebeldes y caprichosos después de una operación. Tenéis que tener paciencia. Temporalmente ofrecer al niño los alimentos que le gusten más, siempre dentro de la dieta pautada por el médico. Poco a poco irán comiendo mejor. Es cuestión de tiempo.